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NOTICIA: EL 15 DICIEMBRE DE 2015, HAN SIDO PUBLICADOS EN AMAZON LOS 12 MEJORES LIBROS DE POEMAS DE LUIS ÁNGEL BARQUÍN

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Para amantes de la poesía, ya están disponibles en las webs de Amazon, y en formato E-Book, los 12 mejores Poemarios de Luis Ángel Barquín:

- Luz de marzo
- Compromiso-
- Sonetos para una tarde de verano
- Más allá de las palabras
- Página
- Pulso
- Una luz en la luz
- Dhyana (en meditación)
- Cuaderno del vacío
- Esencia
- Ser
- Poemas de amor
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TE INVITO A VISITAR TAMBIÉN UNA LUZ EN LA LUZ -Blog de Luis Ángel Barquín sobre la Palabra Poética Universal: Poemas, Textos sobre la Poesía y la Creación Artística-

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lunes, 18 de febrero de 2013

DÍA CERO

Hoy es todavía posible. El sol expresa a través de la luz el nacimiento a la no muerte. La tierra es el hogar imaginado para despertar. 

El hombre se descubre en cada uno de sus actos y en los huecos sin imagen del espejo. Sus pensamientos se reciclan en la voluntad suprema que nada quiere para sí. Las emociones naturales son campanas invisibles tratando de crear la sinfonía del mundo, siempre nuevo. 

Me das lo mejor de ti, lo que puede compartirse y florecer. La libertad es un niño recién nacido y pobre, hambriento de calor, vacío ante el dolor, desnudo para ser, valiente en la necesidad.

Desde la niebla el lobo siente la manada. A través de su aliento el lobo da gracias al mundo por cada bocado. Su aullido libera a los espíritus de sus tinieblas mientras la presa trata de escapar de su destino.

Hoy es cero, un día completo en sí y semilla única de todos los días.

Luis Ángel Barquín

miércoles, 13 de febrero de 2013

DICHA

Un color presentido nace en el corazón; su paz vibrando en él, sanando los latidos.

Girando los placeres inmediatos en torno a lo sagrado, rotando seductoras las músicas sin dueño alrededor de la necesidad, algo reposa ahora su presencia y disfruta.

La luz en fuga se deshace del tiempo. La madre inmensa, oscura, indescifrable, abraza sus criaturas con amor. Caer sin fin, sin red, hacia el vacío, fuente inicial y posterior a todo.

Ya sin diana, el efecto se transmuta en oportunidad nueva y preñada de júbilo sin causa, dicha plena.

Luis Ángel Barquín

AHORA (II)

Es demasiado tarde ahora en el corredor de la muerte; nada ni nadie me espera ya, no hay cita allí.

Nos miran fósiles de pensamientos con los ojos vacíos, voluntades quebradas sin esfuerzo por la vida. 

Un corazón aún late en la penumbra olvidada; su sonido, su pausa, abren un paso por lo desconocido. 

Dos alas invisibles en mi espalda. Asciendo hasta mi ausencia. Cual pájaro fantasma contemplo ahora, muerto, mi ignorancia.


Luis Ángel Barquín

miércoles, 14 de marzo de 2012

COMPROMISO (II)

A la Escuela Wu Chi

Antes de ver: estar y ser, la escucha en paz del hombre. Un silencio que estalla en melodía de notas presentidas, todas reveladoras del otro, de lo otro, de un tú en el corazón.

El tiempo nos persigue como una sombra antigua pegada al vértigo del solo paso.

En la muerte de todas nuestras muertes, nos espera el testigo: eterno, un ojo sólo, cíclope amigo y enemigo, extraña luz en el hogar común, definitivo.

Asciende lento el verbo por escarpadas frases, pisando rotas sílabas, con el aliento ancho y el pulso alado, exacto, de la música.

El futuro es ahora. Se hace de manos huecas y despiertas, que moldean la copa que tú me ofreces, donde ya bebemos.


Luis Ángel Barquín

CORAZÓN (II)

A la Escuela Wu Chi

Flotas en la corriente que conduce a la muerte. Cantas libre y disfrutas como un niño a la orilla del ritmo sincero de tu sangre. Nada temes y nada puede herirte, y al tiempo todo es riesgo y aventura.

Corazón en tus manos y en tus ojos. En tu vientre una música toca el silencio de tu propia voz, pulsa las pausas de la melodía que te guía y te calma.

Amas sin ti. Sin un destinatario. Sin saber. Sin medida.

La clara imagen de tu corazón se desvanece ahora en tu mirada, y tus pupilas arden en la noche del mundo como estrellas gemelas.

Aceptas mi presencia. Llenas mi ausencia con tu propia nada. Creas el hueco para tu latido. Resuena el mío, amado, con el espacio de tu corazón.

Luis Ángel Barquín

LUNA

El pozo de la luz viste de blanco. Gira su boca y canta con las notas del sueño. Sin reino, extiende su poder al día, inundando su orilla con el primer silencio.

Sombra de plata, su mirada oscura deja un regalo para mí en la mano sola, impasible, de la madre muerta.

Pregunto por su nombre: ella lo sabe y se sonríe, sabia; lo sabe ella y lo oculta; lo muestra en las pupilas de los recién nacidos.

Rueda su imagen por el firmamento con un sonido vago de misterio, uniendo los fragmentos del futuro, recogiendo las luces por llegar.

Subo hasta su morada cada noche para verme dormir, soltar mi peso.

Su corazón y el mío laten juntos cuando el pulso del hombre se recoge y respira.


Luis Ángel Barquín

EN MIS MANOS

Dos espacios desnudos, señeros, semejantes. El mismo barro -con distinto molde- respirando en ellos. Me hablan del silencio con la lengua del cuerpo, me señalan el tiempo con su reloj de arena.

Descubro en ellas surcos habitados por la memoria, recuerdos y presagios de animales dormidos, rastros de un ser en busca de sí mismo.

En su contacto con la gravedad, ascienden por escalas que la música deja tras de sí.

El corazón puede volar con ellas; hacia ellas sabe impulsar la sangre desde el hondo volcán que toca el centro mismo de la Tierra.

En ellas puedo estar sintiendo el mundo y su reflejo exacto.

Desde ellas puedo ser el nuevo hombre: esencia que se extiende más allá de su forma.


Luis Ángel Barquín

SUS OJOS

Hay en sus ojos una luna nueva y un sol que siempre sueña.

Se recoge la luz en sus pupilas como un ave nocturna, posando en la mirada su perfil de vigía.

Ojos que escuchan desde lo invisible -los suyos- de la noche… Su doble aparición en el silencio intacto: inmóviles, sin párpados, desnudos.

En ellos no hay reflejo, ni imagen capturada; no hay en ellos un eco, ni una lágrima. La hondura que ha ascendido del abismo, oscuridad que absorbe al que la mira.

En sus ojos, la muerte vive y muere, renace y se alimenta de la sombra, incendia el tiempo con su sol oscuro.

Ojos ausentes para ver las cosas, presentes para ver todo el espacio.

Luis Ángel Barquín

ESPACIO (II)

Agranda la atención su hueco intacto: un azul impoluto está alcanzando su mágico poder, la invisibilidad.

Extiendo la mirada a todas partes sin escoger ninguna. Y espero…

Veo ahora una fuente de caños infinitos. La música del agua moja el fondo del alma sin derramar sus notas.

Ocurren cosas siempre en primer plano. También, reflejos, ecos, gritos y oraciones pueblan las otras páginas del mundo, alimentan las bocas del gran sueño, roban latidos a los corazones.

La mirada extendida y sonriente, sin orillas ni olas, permanece desierta.

Otras cosas reclaman, sin desmayo, mi fe y mi testimonio.

Escucho ya muy lejos, vagamente, el murmullo del tiempo.


Luis Ángel Barquín

TE AMO

Te amo a pesar de mí, sin esfuerzo ni alas, a salvo del naufragio que me acecha.

Te amo en el hueco libre de mis manos, sin rozarte siquiera, sin recordar tu piel, sin esperarla.

Te amo en el vértigo del ave inmóvil, desnudo en el umbral de nuestra eternidad, un hogar habitado por el solo latido.

Te amo para sentir la vida en todas direcciones... Todas llevan a ti, todas nacen de ti, viajero soy por tu naturaleza.

Te amo vacío: la noche es mi alma amándote; es mi aliento la luz en tus pupilas.

Te amo por gracia del señor del tiempo, por el don que agradece tu imagen en el mundo, por el espacio donde soy contigo.

Te amo sin propósito: la intemperie talló mi rendición sin nombre.

Te amo para brindar por tu existencia, ante la muerte en que despertaremos.


Luis Ángel Barquín

DIARIO (II)


El mundo respirando en esta página, blanca de luz, vacía.

Busca la mano espacios no habitados en la memoria viva.

Abren su boca la sed y el hambre; como dos fantasmas gritan silencio sus dolientes voces.

El resplandor del giro decisivo; la gravedad del astro que agoniza.

La materia expresando sus límites: la forma que contiene la ausencia en su recreo.

Tú sigues en tu sitio, presente centinela, acechando -sin tiempo ya- el misterio.

Luis Ángel Barquín

INDIFERENCIA

En la vida sin forma el descanso echa flor.

No pesa ya el deseo, que se aleja en la misma corriente que lo trajo hasta aquí. A la orilla del río, un agua siempre nueva saluda y canta, refrescando el silencio, alegrando el paisaje.

Sin movimiento vano, el espacio se expande en el viaje hacia uno mismo.

La insistencia del tiempo no encuentra hueco en el oído anónimo y vira hacia el olvido.

Imágenes intactas, músicas inauditas, aún se ocultan en el reverso de la transparencia.


Luis Ángel Barquín

RABIA

Un huracán, del pecho va arrancando de cuajo los árboles que la paz sembró y cuidaron el sol, la tierra, el agua. La sangre se amontona en los accesos de la respiración.

Hay un olor a muerte entre las flores… Un recuerdo tan sólo los perfumes de azahar, jazmín o hierbabuena. Morir matando, hiriendo, cabalgar sobre el daño para dejar atrás al sufrimiento. Colmillos, zarpas, crecen, desgarrando la imagen que el espejo devuelve.

La espiral que se agota sin encontrar sus centros, el eje indescifrado de su propio destino.

A veces, un estanque; otras, un río fuera de su cauce; las menos, la cometa izada por el viento, flotando entre las nubes, como una estrella más de la dicha celeste.

Perro que gruñe y muestra la faz de la amenaza entre sus dientes.

Un lobo aúlla ahora hacia el ocaso, estremeciendo el corazón del mundo de las sombras.

Luis Ángel Barquín

DIARIO (I)

Hoy, día para vivir, para morir si cabe.

Abro la única página de mi diario, misteriosamente en blanco una vez más, esta mañana.

Recuerdo apenas que una mano trémula -¿mía acaso?- ayer cerró el diario, justo después de escribir con puño de dolor sobre un herida abierta.

Tan estrecho es el surco que la palabra deja sobre el papel, que es difícil seguirla hasta su término, y aún más viajar con ella en busca del sentido, remontando el cristal de la apariencia.

Aquí pregunto, sin hallar respuesta, por el tiempo. Aquí ordeno las cosas que no me han sido dadas, en filas y columnas, para olvidarlas una por una según las coordenadas de su ausencia.

Un espacio para ser… Darme cuenta de ello asomándome al blanco como color-destino que deshace los márgenes de esta única página.

Los nítidos recuerdos de las páginas arrancadas y rotas, apilados por otra mano amiga en la memoria, flotan en el naufragio de un poema sin fondo, a la deriva en la corriente fresca que siempre está pasando.

Luis Ángel Barquín

lunes, 12 de marzo de 2012

ESENCIA (III)

Escucho este silencio por primera vez… Como se abre una flor, el oído despierta.

El mundo ha dejado de girar para el tiempo. Todo cae hacia el hueco de la última muerte. Aun así, nos amamos en la línea del vértigo y entonamos unidos la música del pájaro.

El valor se transforma en confianza. Entre palabras se abre la mañana final.

Ya podemos sentir la imagen de la vida. El aire huele a azar sin esperanza.

Lo que somos sin nombre nunca podrán quitárnoslo.

Luis Ángel Barquín

lunes, 19 de septiembre de 2011

UN HOMBRE DEL VACÍO

Un hombre es del vacío cuando ama a la mujer que lleva dentro, y además es amado por ella.

Un hombre es del vacío cuando reconoce su propio hueco inmenso sin duda ni palabras, sin emoción.

Un hombre es del vacío cuando descubre que su propósito esencial es despertar, mantener su vigilia sin empleo del tiempo, sirviéndose tan sólo de su propio candil.

Un hombre es del vacío cuando se alimenta de todo y de nada, cuando su sonrisa es flor que se abre a cada instante y se cierra a la luz como una luna nueva.

Un hombre es del vacío cuando no rechaza su propio sufrimiento ni el de otros, y lo acepta con tal intensidad que se olvida de sí, y de pronto se encuentra abrazando, o habitando, la esfera infinita del presente. 

Un hombre es del vacío cuando tiene un amigo de verdad, que a la vez es su auténtico enemigo, aquél que le señala sin reproches la sombra de su cuerpo y de su espíritu.

Un hombre es del vacío cuando crece su sed de la auténtica vida –la que él es–, si decrece su miedo a la muerte de su vida –la que cree ser-.

Un hombre es del vacío al consagrar su aliento al único bien que atesora: el cultivo de una tierra baldía –en apariencia– en medio del olvido.

Una mujer es del vacío cuando puede ver al hombre del vacío desde el otro lado del mismo espejo vacío que los une.

Luis Ángel Barquín

FORMA SIN FORMA

Como un ancla y un mástil, unidos e invisibles, amas bajo la forma de este momento.

Ocupas un espacio que no cambia, llenándose y vaciándose y llenándose… de pulsos que gravitan en la levedad.

Dejas abierto el flujo de tu espíritu. Su aliento silencioso te respira en el círculo que atraviesa la muerte con un hilo de vida.

Forma pura, sin forma, en el esquema mágico que sostiene el intento, la posible aventura de cada dimensión que sin pensar te elige para ser su cultivo en el misterio.

Luis Ángel Barquín

POSIBILIDADES

Toda ruta se extiende como razón de ser. Caminar es amar sobre el terreno. Bajo el cielo volar es descubrir el corazón del aire pulsando nuestro pecho, latido etéreo o levedad sonora.

El agua como espacio. La gota es una nada irrepetible que bebe en lo sin forma. Tiempo que fluye en todas las alturas: vapor, hielo, rocío, arroyo, manantial, nube o cascada.

El arder se consume en su palabra. En las manos el fuego de una estrella. Los ojos incendiados por el vértigo doble que asciende y cae, rasgando el pensamiento. La hoguera inextinguible busca el sombrío cráter donde voces dolientes cantan la eternidad.

Todas en una. Posibles porque son los pasos del ahora. Cuando alegres regresen de su propio destino consumado, aquí será la fiesta de los ojos despiertos, desvelados sin cuerpo y sin memoria, errante la mirada en el presente intacto.

Luis Ángel Barquín

INTANGIBLE

Cuando no me doy cuenta de mi amor hacia ti, soy libre para amarte. Tu corazón lo sabe tal si fuera una lluvia que cayese con elegancia sobre la incertidumbre de tus pasos. Y lo percibe como la bendición del alba al asomarse a la noche más negra y más extensa. Lo sabe con palabras detenidas por el silencio de unos labios muertos. Un oro extraño, y no visible, flota sobre el valor del tacto. Lo que no puede estar ahora entre nosotros… quizá se fue o acaso no vendrá en busca de su nombre y de tus manos.

Luis Ángel Barquín

domingo, 18 de septiembre de 2011

OLVIDO NO ES TU NOMBRE

Una parte de mí escribe tu nombre para así recordarme quién no eres: ni el sonido que es fruto de tu boca, ni la imagen de ti que arde en la luz. Tu sonrisa se acerca a la verdad: flor que se abre en tu alma, pulsando el corazón del que te siente, del que sana un instante para poderte amar.

Olvido no conoce tu mirada. No sabe de tus manos, de la piel que despierta en tus caricias. Ignora cómo el aire se hace uno con tu pecho y con tu vientre. Infructuosamente, olvido quiere borrar la estela de tu paso, la fragancia que flota sobre tu ausencia viva.

Olvido no te llama. Sólo yo sé decirte, pronunciarte en el centro de la noche, tu noche, donde eres una con tu propia estrella.

Mi memoria no sabe conservarte. Sólo el silencio amante de mis labios sabe cuál es tu nombre… Pero no lo pronuncia para no convertirlo en su recuerdo, para saborearlo, alegre, sorbo a sorbo, como el vino maduro de tus besos.

Luis Ángel Barquín