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- Luz de marzo
- Compromiso-
- Sonetos para una tarde de verano
- Más allá de las palabras
- Página
- Pulso
- Una luz en la luz
- Dhyana (en meditación)
- Cuaderno del vacío
- Esencia
- Ser
- Poemas de amor
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viernes, 1 de mayo de 2009

WILLIAM SHAKESPEARE -CITAS Y PROVERBIOS-

William Shakespeare
1564-1616. Escritor británico.


Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.

El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.

El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.

No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.

En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.

No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.

Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

De lo que tengo miedo es de tu miedo.

Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto.

Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo.

Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.

No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.

Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida.

Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.

Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.

Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.

Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.

Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.

El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.

Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.

Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.

Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.

Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.

Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.

Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.

En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.

Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.

Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.

Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.

Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.

El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.

Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.

El pasado es un prólogo.

El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.

La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.

Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.

No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.

Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.

A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad.

Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.

La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.

La brevedad es el alma del ingenio.

Fuertes razones, hacen fuertes acciones.

Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro, las funde.

El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras.

Prudente padre es el que conoce a su hijo.

La memoria es el centinela del cerebro.

Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras.

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.

Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.

Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan.

No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.

Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.

Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.

La lealtad tiene un corazón tranquilo.

El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones.

Es amor bien pobre el que puede evaluarse.

El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.

No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.

El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.

La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera.

Es excelente tener la fuerza de un gigante, pero es tiránico usarla como un gigante.

El traje denota muchas veces al hombre.

Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás.

El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza.

Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.

Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.

El que muere paga todas sus deudas.

Nadie admira la celeridad, como no sea el negligente.

El que gusta de ser adulado es digno del adulador.

En un minuto hay muchos días.

Asume una virtud si no la tienes.

Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.

La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados.

Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.

William Shakespeare

jueves, 30 de abril de 2009

LAO-TSÉ -CITAS Y PROVERBIOS-

Lao-tsé
570 aC-490 aC. Filósofo chino considerado el fundador del taoísmo.


Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras.

No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.

Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.

El que sabe no habla, el que habla no sabe.

Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.

El sabio no enseña con palabras, sino con actos.

Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida.

El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe.

El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.

Si no puedes avanzar una pulgada, retrocede un pie.

Lo que le da su valor a una taza de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes.

La manera de hacer es ser.

Gobierna mejor quien gobierna menos.

El valor de un acto se juzga por su oportunidad.

El que está satisfecho con su parte es rico.

Todo lo difícil debe intentarse mientras es fácil.

Dios no recibe respuestas con palabras.

Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.

La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos.

Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás.

La excelencia de un gobierno no se juzga por su orden.

El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil.

Poca fe se otorga a los que tienen poca fe.

RABINDRANATH TAGORE -CITAS-

Rabindranath Tagore
1861-1941. Filósofo y escritor indio.


Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.

Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.

Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.

Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor.

Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.

Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.

Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo.

La verdad no está de parte de quién grite más.

Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.

¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.

Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir.

La verdad levanta tormentas contra sí que desparraman su semilla a los cuatro vientos.

El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa.

El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.

El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.

Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.

Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.

Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás.

Cada niño que viene al mundo nos dice: "Dios aún espera del hombre".

La vida es la constante sorpresa de saber que existo.

¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!

La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta.

La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.

El que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.

Tú no ves lo que eres, sino su sombra.

No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.

La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos.

Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.

Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.

No hay más que una historia: La historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor.

Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies.

Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiere la mano de su dueño.

Llevo en mi mundo que florece todos los mundos que han fracasado.

Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.

La patria no es la tierra. Sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria.

Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.

Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.

El entendimiento agudo y sin grandeza, lo pincha todo, pero nada mueve.

Los hechos son muchos, pero la verdad es una.

El hombre se adentra en la multitud por ahogar el clamor de su propio silencio.


Rabindranath Tagore